domingo, 12 de mayo de 2013

Instrumental Shakers!!

Martínez ha desaparecido. Lleva dos semanas sin aparecer por la oficina. Justo desde el día que aquella chica, sospechosamente parecida a la secretaria de Mad Men, Joan, ya saben la pelirroja de caderas anchas, vino a buscarle a la puerta cuando salíamos de trabajar. Mira que se lo advertí hace meses, aléjate de mi tocadiscos...deja de pinchar continuamente el Va Va Voom! Vol. 1...me lo vas a rayar y acabarás mal. Pero no, él ni caso. Cada minuto de exposición a los sonidos instrumentales calentorros que escupía el altavoz, multiplicaba por tres su obsesión por encontrar un buen trasero...o a la chica de portada. Han sido meses agotadores. Colándose en fiestas ajenas, despedidas de soltero, bares de carretera, casting televisivos, bodas y graduaciones, barras de alterne, pubs con karaoke y hasta boites de esquina...supongo que al final, de tanto insistir, encontró lo que buscaba en lo carnal, porque musicalmente debió ser un infierno. Pero lo que más me jode no es que haya tenido bemoles de mandar todo a paseo, incluida su familia...es que se ha largado sin presentármela. Espero que ella sea fan de Los Chunguitos, o mejor, de Camela. 
Y encima intenta engañarme, me ha contado por email que los dos aparecen en la cubierta de la segunda entrega de la serie: Zooba! Va Va Voom! Vol. II (Floridita Records). Puede que ella sí, pero el foto-beatnik tirado en el suelo, ni de coña es Martínez. Por mucho que haya conseguido engañar a los responsables de la discográfica, ahora sea un experto en cultura cool, coleccione singles imposibles y sepa que Unchained My Heart no es de Joe Cocker, no me lo trago...él no ha tenido nada que ver en semejante selección de 16 pelotazos rompecaderas, es imposible... 
Y yo pensando que mi manía con pinchar temas instrumentales rítmicos, con palmas a toda pastilla, era enfermizo...
La envidia me corroe...
 

1 comentarios:

DS dijo...

Estupenda colección, ¡sí señor! Si alguna vez vuelves a ver a Martínez, cosa que dudo, felicítale por duplicado. Por este estupendo instro y obviamente por el triunfo en la búsqueda de unas buenas caderas a las que agarrarse.